Burning – Madrid
Madrid
Tendrías que verla vestirse
Por las noches para salir
Y hacerse la calle…
Apoyada en un farol
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás,
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás,
Ah no, no podrás, ah no, no podrás
Ah no, no, no, no…
En su bolso hay colorete
Y una botella de ron
Y en su brazo un tatuaje
Con el nombre de su amor
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás
Ah no, no podrás, ah no, no podrás,
Ah no, no podrás, ah no, no, no, no…
Hey, Madrid te odio
Pero que le voy a hacer
No puedo dejarte
Y quedarme sin mujer
Tendrás que sentir
Las caricias de Madrid sobre tu piel
Y escribir con tu sangre
Madrid eres mi mujer…
Y en el invierno
Y tu entraste en mi corazón
Y aquí fue lamiendo
Las heridas de tu amor
Ah no, sin vivir en Madrid …
Tendrías que verla vestirse
Por las noches para salir
Y hacerse la calle…
Apoyada en un farol
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás,
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás,
Ah no, no podrás, ah no, no podrás
Ah no, no, no, no…
En su bolso hay colorete
Y una botella de ron
Y en su brazo un tatuaje
Con el nombre de su amor
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás
Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás
Ah no, no podrás, ah no, no podrás,
Ah no, no podrás, ah no, no, no, no…
Hey, Madrid te odio
Pero que le voy a hacer
No puedo dejarte
Y quedarme sin mujer
Tendrás que sentir
Las caricias de Madrid sobre tu piel
Y escribir con tu sangre
Madrid eres mi mujer…
Y en el invierno
Y tu entraste en mi corazón
Y aquí fue lamiendo
Las heridas de tu amor
Ah no, sin vivir en Madrid …
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Este artículo pertenece a las siguientes categorías: 70's - Burning - Rock
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Burning representaban, a finales de los 70, todo lo que España no era y anhelaba: descarados, sexualmente liberados, ingenuos y con toda la vida por delante. Irrumpieron en medio de la grisura y se aprovecharon de la exaltación colorista de unos pocos años después.
En el tema que os traemos hoy, exhiben, una vez más, la constante y tópica relación amor-odio de todo madrileño con su ciudad, un lugar imposible para vivir pero del que resulta aún más difícil separarse. O eso fue, por lo menos, durante mucho tiempo.